¿SABIAS QUE…EL DOLOR DE CABEZA PUEDE DEBERSE A UNA MALA MORDIDA?

¿SABIAS QUE…EL DOLOR DE CABEZA PUEDE DEBERSE A UNA MALA MORDIDA?

Nuestro odontólogo y odontopediatra, el Dr. Ríos, nos explica en este post, cómo una mala oclusión dental puede ser la causa de que constantemente nos duela la cabeza.

“Diariamente recibo pacientes que presentan esta alteración. Muchos vienen referidos de otros especialistas pues empezaron su periplo en el médico de cabecera que los refirió al neurólogo, éste a su vez al neurofisiólogo, de aquí fueron al otorrinolaringólogo e incluso al cardiólogo o al traumatólogo, hasta que alguien les diagnosticó un Síndrome de Dolor Orofacial, un Síndrome de Costen, un Síndrome de Disfunción Temporomandibular, una Patología de ATM o cualquier otro de los diferentes collares para el mismo perro…»

Sin meternos en mayores discusiones, yo me quedaré con el de Síndrome de Dolor Orofacial (SDO). En realidad, no es más que una artritis o una artrosis (según el grado) que se complica con dolor miofascial (muscular). Pongamos un ejemplo fácil: si me lesiono la rodilla, no podré andar bien. De hecho, probablemente, sobrecargaré más la otra pierna para no forzar mi articulación dañada. Parece también lógico que si no camino bien, mi cadera pueda sufrir algún desplazamiento para adaptarse a mi nueva posición, y con ella también mi espalda. Al final sufriré contracturas y dolores en la espalda, cintura y la otra pierna si no pongo remedio a la rodilla lesionada. Esto es algo de lo que cualquier fisioterapeuta u osteópata podrá hablarnos largo y tendido… ¡Y todo ello por haber roto el equilibrio postural a causa de no caminar como es debido! 

Bien, ahora toca explicar cómo funciona la articulación de la boca, llamada articulación temporomandibular (ATM). Imaginemos una puerta con su marco y con dos bisagras. 

La puerta, al cerrar, debe encajar perfectamente en su marco. Si no lo hace, puede ocurrir que choque y no cierre, desencajando las bisagras si lo forzamos, o bien que haga el cierre forzado rozando de más el marco y desgastándolo. 

Pues básicamente, así es como funciona la ATM, como una puerta con dos bisagras (que sería la mandíbula), y si al cerrar no encaja bien con su marco (el maxilar superior) se producirá desgaste en los dientes y apiñamiento o bien se desencajará la articulación. 

Ante estos desórdenes, la articulación no se encuentra totalmente indefensa, sino que tiene mecanismos para protegerse. Estos mecanismos son diversos, pero el principal se basa en la protección muscular. La musculatura se modificará y adaptará la nueva situación intentando mantener la articulación en su sitio, lo que provoca un sobretrabajo muscular, responsable de las fatigas y contracturas musculares que son las que duelen. A esto se le conoce como dolor miofascial.

Y aquí es dónde entra el dentista, que trata este problema rehabilitando la oclusión (el encaje de la puerta en el marco). Ello se puede hacer mediante ortodoncia, prótesis, tallado selectivo o confeccionando una férula de descarga.

 Como nota final, debo decir que en realidad todo esto es mucho más complejo y suele precisar de la colaboración de otras especialidades como cirugía maxilofacial, fisioterapia, psiquiatría, logopedia… Lo cierto es que al final el éxito de éste tratamiento está en el trabajo de equipo”.

 
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