“LAS MUELAS DEL JUICIO NO MUEVEN LOS DIENTES” Y OTROS MITOS EN ODONTOLOGÍA

“LAS MUELAS DEL JUICIO NO MUEVEN LOS DIENTES” Y OTROS MITOS EN ODONTOLOGÍA

Seguro que alguna vez habéis oído a alguien comentar que cuando le salieron las muelas del juicio, al no tener suficiente espacio, se le “apiñaron” los dientes… Es una de las falsas creencias más escuchadas en las clínicas dentales. Los dientes se mueven debido entre otros motivos, a factores genéticos, crecimiento de la mandíbula hasta la edad adulta, enfermedades periodontales…, pero en ningún caso, debido a que las muelas del juicio tengan suficiente fuerza para mover al resto de piezas. 

Otros mitos comunes son:

“Mascar chicle sustituye el cepillado”. Falso. Mascar chicle contribuye a generar más saliva y mejorar el PH pero en ningún caso puede sustituir a la seda dental, al cepillo interdental y al cepillo de dientes.

“Debido al embarazo perdí piezas dentales” Durante el embarazo las encías están más sensibles, por ello hay que extremar la higiene, y es más fácil sufrir algún tipo de enfermedad periodontal, pero el embarazo por sí mismo, no produce descalcificación y perdida de piezas dentales.

“Comer fresas tiñe los dientes” Falso. Al contrario, las fresas contienen vitamina C y ácido málico, ambos componentes efectivos para quitar la placa y las manchas de los dientes, por lo que se considera un alimento que blanquea los dientes de forma natural.

“La aspirina sobre la muela elimina el dolor”. Falso. Es una antigua creencia que causaba serios problemas en las encías, ya que al colocarla de forma tópica, puede producir quemaduras. La aspirina para que actúe frente al dolor de muelas, tiene que ser ingerida con un vaso de agua.

“El bicarbonato es bueno para blanquear los dientes”. Falso. El bicarbonato es muy abrasivo y daña el esmalte. Los blanqueamientos dentales deben realizarse sólo por un dentista y con productos diseñados clínicamente para tal fín.

Si se tiene piorrea se pierden todos los dientes”. Falso. La periodontitis o piorrea puede desencadenar la pérdida de algunas piezas dentales pero sólo en el caso de que no se trate o que la enfermedad se encuentre en un estadio muy desarrollado. La infección de encías leve (gingivitis) es reversible con un buen tratamiento de curetajes.

“El tabaco es bueno porque mata las bacterias de la boca” Falso. El tabaco es perjudicial también para el cuidado de la salud bucodental. Varios estudios de investigación han demostrado que el tabaco reduce el porcentaje de proteobacterias, produciendo desequilibrio bacteriano de la boca e incrementando la bacteria Streptococcus, que favorece la aparición de caries. Además el tabaco provoca el envejecimiento prematuro de los tejidos de la mucosa oral, amarillea los dientes, oscurece las encías, provoca mal aliento y favorece la aparición de cáncer de boca. Si quieres proteger tu salud dejar de fumar es siempre la mejor opción.

“Cuando las encías sangran es mejor no cepillarse” Falso. Las encías sanas no sangran. Por lo que cuando sangran las encías es señal de que algo no va bien. Pero dejar de cepillarse los dientes no es la solución, ya que se acumulan las bacterias y empeoran la situación.

El cepillo duro limpia mejor”. Todos los cepillos cumplen su función de igual manera y los duros pueden provocar heridas en las encías.

“Los protésicos pueden tratarme clínicamente”. Falso. E ilegal. El protésico fabrica la prótesis prescrita por el dentista, que es el único capacitado formativa y legalmente para trabajar en la boca del paciente.

“Las limpiezas dentales estropean el esmalte y aparecen huecos” Falso. La limpieza dental se realiza con un aparato de ultrasonido que elimina el sarro sin dañar el esmalte. Una vez quitada la placa dental, en ocasiones se ven huecos provocados por el sarro, que al acumularse en la encía, ocasiona su retracción y pérdida de hueso.

“No me coloco implantes por miedo a que mi cuerpo lo rechace”. Falso. La mayor parte de los implantes dentales actuales están fabricados de titanio quirúrgico, material que es absolutamente biocompatible y con capacidad de integrarse en el hueso, siendo muy bien tolerado por los tejidos blandos. Hasta la actualidad no se ha identificado rechazo biológico de un paciente hacia un implante; aunque pueden haber fracasos en la oseointegración (proceso por el cual el implante se fija al hueso), estos suelen ser escasos.

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